OPINION INTERNACIONAL En Ramalla y en Gaza tuvieron lugar el lunes pasado manifestaciones para terminar con la división entre las principales fuerzas políticas palestinas rivales, Fatah, que domina la margen occidental, y Hamas, que controla Gaza.
Egon Friedler22-3-2011
Organizadas por jóvenes que recurrieron a las redes sociales por Internet para movilizar a sus partidarios, las manifestaciones, sin embargo, pusieron de relieve hasta qué punto está arraigada la hostilidad entre ambos bandos. Según informó el diario francófono de Beirut «L´Orient le Jour» respecto a la manifestación en Gaza : «A pesar de las consignas unitarias contrarias a todo despliegue de símbolos partidarios, hubo escaramuzas entre los partidarios de ambos partidos rivales. Hassan, que solo accedió a decir su primer nombre, afirmó que jóvenes, aparentemente policías de civil, impidieron enarbolar la bandera de Fatah. En cambio, miles de partidarios de Hamas con sus camisas verdes con el slogan y el nombre del movimiento desfilaron sin problema con sus banderas. Hubo altercados y se produjo una batalla de piedras. Tres personas fueron heridas y se formó un cortejo separado para protestar contra este rompimiento de la unidad.»
El diario libanés en idioma francés cita a Fawzane al-Chawa, funcionario de la Universidad de Al Azhar: «Ni Hamas ni Fatah están interesados en ponerle fin a la división. Solo persiguen sus propios intereses. Pero el pueblo seguirá movilizándose.»
Por su parte, en la información sobre estos incidentes, el «New York Times» (15.3.2011) cita a Naj Shurrab, un profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Al Azhar en Gaza, quien opinó que está más allá de las fuerzas de los jóvenes el poner fin al conflicto entre Fatah y Hamas. «La división es como un cáncer, cuanto más tarde se la trata, más se expande».
Shurrab también criticó a Hamas por poner condiciones que no tienen nada que ver con la división para llegar a una reconciliación, tales como el repudio a los acuerdos de Oslo con Israel y al cese de toda colaboración en cuestiones de seguridad entre la Autoridad Palestina e Israel.
Pese a sus diferencias, los jefes de ambos bandos expresaron su apoyo a las movilizaciones. El presidente palestino, Mahmud Abbas, respaldó los reclamos de los manifestantes que desean ponerle fin a la división mediante la realización de elecciones presidenciales, legislativas y de un Consejo Nacional lo antes posible. Poco después, el jefe del gobierno de Hamas en Gaza, Ismail Hanieh, invitó al presidente Abu Mazen (apodo del presidente Abbas) a una reunión a realizarse de inmediato en la Franja de Gaza para iniciar un diálogo global directo para la reconciliación.»
¿Será suficiente el clamor de los jóvenes para que los bandos depongan sus profundas discrepancias? Cabe recordar que solo en febrero de este año fracasaron conversaciones de unidad, aparentemente porque Hamas se rehusó a participar en elecciones organizadas por la Autoridad Palestina. Por lo demás, las posiciones de ambos grupos se han ido alejando en cuestiones básicas.
Un ejemplo característico fue la reacción de ambos grupos frente a la masacre de una familia judía (padre y madre y tres pequeños hijos) en el asentamiento de Itamar en la Margen Occidental, presuntamente por uno o dos asesinos palestinos. Mientras Mahmud Abbas y el primer ministro Fayad condenaron enérgicamente el crimen, activistas de Hamas en Gaza celebraron la matanza repartiendo dulces.
Si la Autoridad Palestina, que ha comenzado a sentir el sabor de la prosperidad gracias a la liberalización de la política israelí, comprende que su mejor opción es la paz, Hamas, que a diferencia de Fatah tiene el control completo de la Franja de Gaza gracias a la retirada unilateral de Israel en 2005 insiste en mantener el conflicto con Israel al rojo vivo. Tampoco facilita las cosas la profunda diferencia ideológica entre ambos. Fatah es nacionalista y le importa la creación de un Estado palestino próspero y moderno como meta esencial, Hamas es islamista y le importa más seguir alimentando los sueños de un califato islámico que cualquier solución realista del problema palestino, que necesariamente deberá implicar renunciamientos.
¿Alguna vez se formó un Estado con un pueblo tan dividido? Imaginemos un momento qué hubiera pasado si las guerras civiles del siglo XIX en Uruguay se hubieran producido no después de la independencia sino antes. ¿Qué habría pasado con Estados Unidos si las trece colonias que declararon su independencia el 4 de julio de 1776 hubieran optado por pelear entre sí en lugar de enfrentar a Inglaterra?
Del mismo modo cabe preguntar: ¿Aun si los israelíes se volvieran locos y decidieran retirarse incondicionalmente de Cisjordania repitiendo sus errores del año 2000 en el Líbano y de 2005 en la Franja de Gaza, hay alguna perspectiva de que un pueblo dividido como el palestino cree algo distinto a un Estado disfuncional?
Si la respuesta es obvia cabe preguntarse entonces por qué el apuro de una parte de la llamada comunidad internacional en reconocer al Estado palestino. Hay varias hipótesis posibles: una, que es una forma de disimular otros fracasos, como su incapacidad para hacer algo frente a las matanzas de Muamar Kadafi contra su propio pueblo. Otra, que es sencillo, políticamente barato y sin represalias de nadie. Después de todo, la Liga Arabe tiene 22 países, la Conferencia Islámica 57 e Israel es uno solo, y su territorio es más chico que el departamento de Tacuarembó.
Ficción versus realidad
22/Mar/2011
La República, Egon Friedler